En cierta ocasión leí un par de columnas del periódico El Ideal (Granada) que me gustaron y que recorté para guardarlas. Un par de años más tarde las recupero para compartirlas. La primera no he podido encontrarla en Internet, por lo que la transcribo aquí. El autor es Juan de Dios Villanueva Roa.
Soñando
"La persona no puede vivir el sueño; sin embargo, lo complejo es vivir dormido, pues se escapa la existencia de forma irrecuperable. Hay gente que busca el sueño casi de forma permanente, deseando huir de una realidad que le desagrada, a la que teme o de la que huye, y en lugar de luchar para cambiarla opta por dormir, ni tan siquiera ensueña en su vigilia. Cuando es la sociedad en su conjunto la que duerme siempre hay despiertos que aprovechan las ocasiones que le presentan quienes miran con los ojos cerrados para otro lado. La vida es un privilegio que jamás se echa de menos, pues cuando desaparece no existe conciencia de ello. Sin embargo, la inexistencia de la vitalidad en su desarrollo sí es percibida en cada momento a poco que se abran levemente los ojos. Hay quien llena sus momentos de forma que sus necesidades encuentren respuestas y acomodos, y busca aquellas situaciones en las que puede ser feliz. Hay quien se limita a vivir según le vienen las cosas, aceptando las realidades con resignación. La sociedad nunca debe aceptar las situaciones si no las llena de perspectivas favorables para el conjunto de sus moderadores, debe construir permanentemente el bienestar y la felicidad de su gente, es obligación vital para seguir creciendo, para ofrecer a las futuras generaciones un motivo para no rechazarla. Pensar que ya está todo hecho, o que eso es eterno es la muerte de una tribu, es la señal de quienes deben abandonar su dirección, pues piensan que ya lo tienen todo alcanzado y que les llegará el premio como la lluvia. Es preciso que la vida fluya por las calles, que los tiempos sean consumidos por cada cual en función de sus intereses, que las cosas funcionen para que el conjunto pueda aprovechar lo único que le da valor intrínseco de manera individual, la opción personal para decidir por sí mismo sobre sí mismo. Nuestra ciudad está en permanente cambio, no sabemos muy bien hacia dónde va, no sabemos por qué perdemos tanta vida en sus calles, pero de lo que no hay duda es que llevamos años de cambios que nunca parecen acabar, pareciendo más fruto de una irreprimible necesidad de hacer por hacer que de un plan concebido y consensuado. Granada ha de ser una ciudad para vivir la vida, cada instante de la vida, y quienes dirijan esta sociedad deben estar implicados en su vivir, en sus noches y en sus días, en esta permanente creación de bienestar social. No vale venir a la ciudad como quien llega a la oficina a cumplir para después marcharse a descansar. Los aspirantes han de verlo, los sueños son para alcanzarlos, la vida es para vivirla, no para soñarla. Siempre será mejor vivir los sueños que soñar la vida."
La segunda sí la he podido encontrar en la web, en el blog del autor, Gregorio Morales. Aquí el texto: Cubo con moña.
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